
NO CONOCIERON CAMINO DE PAZ
Según
Génesis 4:10.
4:10 Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.
No obstante, como dice el profeta Isaías: “No conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son torcidas, cualquiera que por ellas fuere, no conocerá paz”.
Isaías 59:8.
59:8 No conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conocerá paz.
Dice además el profeta: “No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos”.
Isaías 57:21.
57:21 No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos.
La paz es el producto de una actitud interior que no es propia de la condición natural del ser humano: “Porque el ocuparse de la carne es muerte (este es el estado natural del ser humano), pero el ocuparse del espíritu es vida y paz (este es el estado que el hombre por sus propias fuerzas no puede alcanzar). Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden”
Romanos 8:6-7.
8:6 Porque el
ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y
paz.
8:7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no
se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;
La verdad es que la paz no es un estado pasivo;
por el contrario, al igual que la guerra, la paz debe ser activa.
Hebreos 12:14.
12:14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
“Y el fruto de justicia se siembra en paz, para aquellos que hacen la paz”.
Santiago 3:18.
3:18 Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.
“¿Quién es el hombre que desea vida, que desea muchos días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal, y has el bien; busca las paz, y síguela”.
Salmos 34:12-14.
34:12 ¿Quién es el hombre que
desea vida,
Que desea muchos días para ver el bien?
34:13 Guarda tu lengua del mal,
Y tus labios de hablar engaño.
34:14 Apártate del mal, y haz el bien;
Busca la paz, y síguela.
“No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”.
Romanos 12:21.
12:21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.
El Señor Jesucristo lo resumió así: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”.
Mateo 5:9.
5:9 Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Sin embargo, no podemos generar paz, no podemos llegar a ser hijos de Dios, por nuestras propias fuerzas. ¿Por qué? Porque la naturaleza humana carece de los elementos divinos que se requieren para que se pueda producir la paz. Hablando de la naturaleza humana, el profeta Jeremías dice: “Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada unos sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores”. Y refiriéndose a los dirigentes mundiales declara: “Curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz”.
Jeremías 6:13-14.
6:13 Porque desde el
más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el
profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores.
6:14 Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay
paz.
La paz reinará en el mundo cuando abandonemos, de una vez por todas, el camino de la guerra y sigamos el camino que produce la paz. El problema está en que nuestra tendencia natural no nos conduce por el camino de la paz. Nuestras tendencias –entre ellas enemistades, pleitos, celos, iras contiendas, disensiones, envidias y homicidios- son hostiles y agresivas y destruyen la paz.
Gálatas 5:19-21.
5:19 hablando entre vosotros con
salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en
vuestros corazones;
5:20 dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro
Señor Jesucristo.
5:21 Someteos unos a otros en el temor de Dios.
La guerra cesará en la tierra únicamente cuando se produzca un cambio radical en la naturaleza del hombre. Pero última no puede transformarse hasta que se pague la pena de muerte que acarrea el pecado. “La paga del pecado es muerte”.
Romanos 6:23.
6:23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Mientras esa pena de muerte no se le aplique a cada ser humano y se produzca una transformación en la manera como vivimos, el pecado nos seguirá separando de Dios.
Isaias 59:1-2.
59:1 He aquí que no se ha acortado
la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír;
59:2 pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro
Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.
Dios es el único que sabe como vivir en paz.

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